Nuestra historia

Hace dieciséis años cambié las herramientas del taller por las de labranza

Hace 16 años, mi vida dio un giro inesperado. Trabajaba codo con codo con mi padre en su taller de mecánica, pero al llegar su jubilación, me vi en el paro. Lejos de rendirme, decidí mirar hacia nuestras raíces y recuperar la finca familiar que había pertenecido a mis antepasados y a mi abuela.

Así nació un proyecto vital que decidí bautizar con una frase que nos define a la perfección: «Buscándome las habichuelas». Cambié las herramientas del taller por las de labranza, impulsado por el deseo de salir adelante respetando el legado de mi tierra.

Nuestra manera de hacer

Respeto absoluto a nuestro entorno y endemismos

Nuestra filosofía va más allá del cultivo limpio: practicamos una agricultura que protege activamente la vida que nos envuelve. Respetamos los endemismos locales y la flora autóctona, creando un refugio natural para la fauna de la zona. Entendemos la rica diversidad de nuestro entorno no como un obstáculo, sino como nuestra mayor aliada para lograr cultivos sanos, equilibrados y llenos de sabor auténtico.

Estos años no han sido un camino lineal. Ha habido temporadas de abundancia y pausas necesarias, momentos en que la vida me pidió quedarme en casa para cuidar a los míos. Incluso desde la distancia, la finca seguía dentro de mí. Fue entonces cuando tuve la oportunidad de ser jardinera en el Parque del Drago Milenio, donde aprendí el lenguaje de nuestras plantas más sagradas y perfeccioné un oficio.

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AÑOS CULTIVANDO LA TIERRA
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metros cuadrados de finca para actividad
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Variedades cultivadas

La Finca

Todo lo que la tierra nos enseñó

Hoy camino por canteros y surcos con la sabiduría de quien sabe esperar y la fuerza para seguir adelante. Cada semillero y cada planta medicinal son un legado que ha llegado a mis manos, y así quiero que pase a nuestros hijos: que ellos puedan seguir floreciendo en La Costa.

Lo que sale de la finca cuenta esa historia. Si quieres entenderla de cerca, lo mejor es venir a verla. Puedes conocer nuestros servicios o escribirnos para concertar una visita. No vendemos un producto, compartimos una forma de mirar el paisaje que llevamos dieciséis años afinando.