Los calendarios de siembra del continente no sirven aquí. En Icod de los Vinos, a 100 metros de altitud en la vertiente norte de Tenerife, los tiempos son los suyos. La ausencia de heladas reales, la humedad sostenida y la temperatura suave durante casi todo el año crean un microclima que permite cultivar casi cualquier cosa, pero con sus propios ritmos.
Las estaciones en la medianía norte de Tenerife
En términos de huerto, en Icod de los Vinos trabajamos con dos grandes momentos: el período fresco (de octubre a marzo, ideal para crucíferas, lechugas, cebollas, habas y guisantes) y el período cálido (de abril a septiembre, para tomateras, pimientos, calabacines y cucurbitáceas en general).
Pero los límites son difusos. Una tomatera plantada en febrero con algo de protección lleva ventaja sobre una plantada en mayo. Un campo de habas iniciado en septiembre puede convivir con los últimos pimientos del año anterior.
Lo que siempre va bien aquí
Algunas hortalizas se dan especialmente bien en este microclima: las papas bonitas son la estrella local, las lechugas aguantan más tiempo que en la península antes de subirse a flor, los tomates de ensalada y los cherrys producen casi sin parar desde mayo hasta diciembre. Las hierbas aromáticas, por su parte, crecen durante todo el año con mínima intervención.
El error más habitual
Trasplantar demasiado pronto o demasiado tarde. Tener la planta lista antes de que el suelo esté preparado, o esperar tanto que la oportunidad de la temporada se estrecha. La solución es el semillero: preparar la planta con antelación y tenerla lista cuando el momento llega.
Si quieres ajustar tu calendario a las condiciones reales de tu zona, podemos acompañarte con tu huerto propio. Es una consulta sencilla que ahorra meses de incertidumbre.
